IMPREVISIBILIDAD


Pastor Guillermo Pacheco

 

En la vida existen elementos previsibles (Aquello que resulta previsible es aquello que puede predecirse a modo de causa y efecto), por el contrario, también existen muchos factores que son totalmente imprevisibles (aquello que no se puede prever, que es súbito y repentino), es decir, no resultan cien por cien seguros. Desde el punto de vista vital, mientras que el pasado es el ámbito de los recuerdos cerrados, el presente es el tiempo real por excelencia en forma de ahora, puede decirse que el futuro es el ámbito de lo imprevisible ya que nadie puede saber al cien por cien aquello que pasará mañana.

En la palabra de Dios encontramos una característica de Dios mismo: su imprevisibilidad. Y por que podemos hablar de la imprevisibilidad de Dios. Por que casi siempre sus respuestas no se pueden prever. Él al ser un creador por excelencia, refleja esa naturaleza en cada acto que tiene que hacer para dar respuesta a nuestra acciones, o para llevarnos a un nuevo nivel espiritual, porque hemos llegado a ese proceso, movidos por nuestra fe, lo que no ha llevado a creer en lo ilógico y sobrenatural divina, que es de donde emana la imprevisibilidad misma de Dios.

Leemos en Hebreos 11:30-31 una manifestación misma de esa naturaleza, al ser mencionada como parte de los héroes de la fe, nada más ni nada menos, que a Rahab, una prostituta (ramera) que se ganó el derecho a estar mencionada, por hacer del acto mismo de escuchar, un factor detonante de su fe, y dar en el momento, posada en su casa a los dos espías que Josué envía a Jérico (Josué 2:1), para explorar la tierra y estar enterados de la situación para prepararse para tomarla.

Rahab contraviene una orden del mismo rey de Jérico, que sabiendo que los dos hombres habían entrado a su casa, los esconde y manda a decirle al rey que ellos ya se habían marchado, y que si se apresuraban podían capturarlos en el camino (Josué 2:3-5).

Además, Rahab hace ante los espías una declaración sobre como por el oír de las maravillas que Dios hizo con el pueblo de Israel desde que los sacó de Egipto, partiendo en dos el Mar Rojo, hasta destruir a los dos reyes amorreos que estaban del otro lado del río Jordán, hizo caer el temor y el desconsuelo entre todos los habitantes del país, no quedando hombre alguno como ánimo para resistir, porque Jehová, vuestro Dios, les dice, es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. Por eso le pido hacer un juramento que por haberlos escondido librado ellos tenían que salvarla cuando tomaran la ciudad.

Rahab revela con su declaración, lo que Romanos 10:17 declara: que la fe es por el oír, y el oír por la Palabra de Dios. Es el desafío ante esa característica de imprevisibilidad de Dios, el que aun cuando no entendamos lo que Él nos mande, nosotros debemos ser obedientes y hacer lo que tenemos que hacer para abrir el espacio de recibir las promesas de Dios para nuestras vidas. Rahab hizo lo que su medida de fe le indico (Romanos 12:3), y se ganó más allá de lo que ella pidió o se imaginó (Efesios 3:20-21); casarse con un noble de Israel (Salmón) y a partir de abrir ponerse en linea genealógica del mismo Señor Jesús (Mateo 1:5).

El desafío es que podamos ir por un espíritu como el de Rahab, que desafiando la imprevisibilidad de Dios, para recibir las promesas que aun no vemos pero sabemos Dios tiene listas para nosotros.

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